Querida Sara:
Felicidades nee-chan, he comenzado a escribirte esta carta con la esperanza de que la leas el día de tu cumpleaños y poderte hacer sentir que estoy un poco más cerca de ti.
Es verdad que nos conocemos desde hace poco pero desde el primer momento he sabido que tú eras alguien especial para mí, tú eres una persona muy importante en mi vida, tú me haces fuerte, tú me acompañas y me ayudas, tú te pareces mucho a mí… tu eres mi hermana del alma.
Y así como tú me brindas tantas cosas buenas, yo siempre estaré allí para ti, siempre puedes contar conmigo, te protegeré aunque sea a la distancia, te hice la promesa de que sería así y ahora ni siquiera yo podría cambiarlo.
Cuando podemos hablar por chat o por teléfono siempre me pongo de un excelente humor. Cuando me siento sola apago las luces y cierro los ojos para imaginar que estas a mi lado, hablándome. Tu voz se ha convertido en lo único que consigue relajarme y darme tranquilidad.
Lo que más siento es no haberte conocido mucho antes para evitar que sufrieras y haberte podido animar en los malos momentos que puedas haber tenido. Como no puedo cambiar el pasado lo que haré será intentar que el presente sea mejor, para que vivas cada día con una sonrisa.
Te he mentido arriba cuando te dije que esta carta era una felicitación pues se ha terminado convirtiendo en una promesa de mi juramento a cuidarte y quererte más allá de esta vida, y a compartir nuestros sueños y miedos. El único regalo que te he podido hacer es este, mi alma, y esta es la prueba de que te la entrego sin reservas.
Juro que no te traicionaré nunca y que me convertiré en una persona capaz de hacerte sonreír y disfrutar la vida, prometo no descansar hasta que te sientas realmente orgullosa de ti misma, porque tienes muchos motivos para estarlo.
Te quiero mucho nee-chan, gracias por estar a mi lado y por ser la gran persona que eres.
Un beso, Caro